Posteado por: bertus rai | 1 febrero, 2013

¿DE QUÉ SE RÍEN LOS POLÍTICOS?

el roto

el roto en El País el 1 de febrero 2013

No generalizo, me refiero a esos presuntos “sobrecogedores” que niegan la mayor y sonríen como la máscara de un chino.  Señalados algunos estos días por los medios como presuntos, siempre he creído que ciertos tipos eran poco de fiar:  Zaplana, Rato, Aznar, Acebes, Arenas, Fabra, Camps, Pons,… y tantos otros que la historia pondrá en su sitio sin duda. ¿Quien va a recordar a Camps si no es con un traje de Milano?, en cierta medida el tiempo les da su merecido, la mayoría de ellos perdieron la ocasión de hacer historia y sus momentos de gloria ya quedan lejos y seguramente nunca volverán, ellos lo saben y ese será su castigo. Si cito solo del PP es porque este es su momento de bajada en carne mortal a la Tierra.

Porque a fin de cuentas a los “sobrecogedores” el dinero es lo que menos les importa, es la sensación de poder que dá el recibirlo, contra más es porque tienes más poder, con una satisfacción además como la del sexo prohibido para un seminarista,… Tanto placer bien merece una sonrisa al público. Pero en este caso no sirve “que me quiten lo bailao”, por eso, porque el dinero no es nada comparado con la sensación que da el poder. Que se lo digan a Bárcenas que tras años de gloria insultante para nosotros al fin caerá en la mayor de las ignominias. Hasta el punto de que si alguien le rebanara el pescuezo una noche en una esquina, el populacho saltaría de alegría como ante la muerte en la guillotina de Luis XVI en Francia, a lo mejor no tanto, porque han pasado un par de siglos y los derechos humanos han calado algo en nuestra cultura, pero lo que es seguro es que no le íbamos a llorar. En cualquier caso esa gloria pasada no volverá, su popularidad será para siempre la vergüenza de sus actos fallidos, solo le queda el dinero que pueda tener todavía a salvo y una vida pendiente de ajustes de cuentas.

Que se lo digan a Rato que tras haber tenido tanto poder en el PP su deriva estos últimos años le ha llevado a Telefónica, donde podrá quedar a almorzar con Zaplana (je, je..) y seguir aparentando que es un profesional que trabaja en algo. Pero la gloria se acabó, nunca volverá ya a ser presidenciable o asumir poder público, esa será su cruz y la de todos los que como él la han cagado a conciencia. A Rato seguro que el dinero no le importa como a muchos otros, él ha sido siempre un chico de familia rica. Se lo merecen y por mucho que sonrían saben que son unos fracasados porque sus sueños de grandeza se rompieron y nunca se les quitará el sabor amargo de la derrota moral y real. Por muy canallas que sean algunos, esa derrota silenciosa les asaltará en cualquier momento, cuando estén solos, cuando se paren un momento a pensar en lo que fue su vida y no fue, o fijen su mirada en un punto del horizonte.

Esperar que el peso de la ley caiga sobre ellos y les de su castigo puede ser decepcionante, lo hemos visto en algunos casos. Es como esperar transparencia en las contrataciones públicas, siempre encontrarán la forma de esquivar la ley desde lo más simple, presentar los tres presupuestos la misma empresa con distinto nombre, o seccionar las partidas presupuestarias para no rebasar los límites de la contratación directa sin concurso, que puede estar en torno a los 200000.-€ en contratos de servicios y de varios millones de euros en contratos de obra civil. Que ésto sea práctica conocida y habitual no demuestra más que las posibilidades de perversión de la norma, y si abundamos en la perversión podemos deducir que la prevaricación que maneja fondos públicos no hace más que robar al ciudadano y si además los beneficios revierten en un partido político y en personas concretas de ese partido, pues eso, el dinero de los “sobrecogedores” no deja de ser otra cosa que dinero robado al ciudadano.

Rajoy entre tanto se mantiene en la cuerda floja, “el grandullón que lleva la sandía en la excursión a la fuente” que definió magistralmente en su columna Manuel Vicent, seguramente está perplejo ante el alcance que puede tener el caso Bárcenas. Al final va a resultar que es un poco corto pese a tener aprobadas las oposiciones de registrador y efectivamente termine acabando junto a Camps, delante, detrás o a su lado.

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