Posteado por: bertus rai | 1 septiembre, 2013

LAS GAVIOTAS, VOLVER

Image

Pasó, llegó el día en que volví a tenderme en la arena como una ballena varada, con mi hijo pequeño, los dos jugando y repasando nuestros rincones de la playa. Una marea baja nos mostraba la playa en todo su esplendor. Solo la ausencia del kiosco de Charly hacía mella en nuestro ánimo. Pero la playa seguía allí, espectacular e impresionante.

A vueltas con todo uno recapacita de cómo han pasado estos últimos dos años sin las Gaviotas y me vienen un montón de cosas a la cabeza. Lo que ha pasado en el país y en el mundo estos dos años es un poco la metáfora del vacío producido por la pérdida de una referencia personal, intentando ser honesto y hacer una valoración de las pulsiones de este planeta y sus habitantes un cierto vacío racional lo impregna todo, la economía, la religión y la política nos dejan huérfanos de objetivos para un futuro sostenible. Me intriga pensar que pueden estar pensando de nosotros si otras inteligencias de este universo son capaces de captarnos.

Nunca como ahora hemos podido ser tan conscientes de los desequilibrios del planeta, el acceso a la información  ha posibilitado una visión global del presente y del pasado de nuestra especie, su historia y evolución.  La inmensidad de los océanos de la información hace que cada cual navegue según sus inquietudes o gustos generando todo tipo de subculturas. Si bien es cierto que el sentido de globalización se enfoca desde la perspectiva occidental o del mundo desarrollado, cada vez más el acceso a “lo que pasa” está al alcance de un clic, afortunadamente. Pero aquellos que no pertenecen a esa órbita, los pobladores del Sahel, desde Senegal hasta Chad, por nombrar los que tenemos más cerca, siguen llegando en pateras de juguete a este primer mundo de opulencia y de derechos civiles. Solo tendrían que ponerse de acuerdo todos y echar a andar hacia el norte. La crisis que ha afectado al mundo desarrollado no es su problema aunque  les haya sumido más si cabe en la miseria y el hambre. Es una vergüenza y la solución no está en nuestra mano  aunque demos un donativo, como tampoco es que tiremos las botellas de plástico del agua embotellada al contenedor para salvar el planeta. ¡Agua embotellada!…, ¡Puta locura! Obvio es que son necesarios pequeños gestos para contrarrestar el desacato, pero si no se toman medidas a escala más global estamos perdidos.

Volviendo a las Gaviotas, se entiende que era necesario una mejora  pero existen en estas islas miles de puntos donde el riesgo de desprendimientos siguen y seguirán presentes porque es inevitable. Tanto celo en el caso de las Gaviotas no se entiende si no como fruto de la errática política burócrata y de cara a la galería. Si el mismo celo se hubiese puesto en el trazado del Avia (79 muertos, o en el del metro de Valencia (43 muertos), poniendo unas balizas de seguridad, éste sería otro país, otros políticos, pero ello merece un post aparte. Resumiendo, mi playa de las Gaviotas sigue ahí, como siempre, el tiempo pasa y las cosas cambian, nosotros cambiaremos hasta desaparecer en el polvo estelar, pero la playa seguirá ahí mucho más que nosotros, puede incluso que en un futuro una nueva especie de anfibios salga de sus aguas y pueble de nuevo el planeta. Yo de momento sigo haciendo castillos con su arena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: